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IU denuncia que el presupuesto de Educación para 2015 aumenta la desigualdad de oportunidades

l presupuesto de Educación para 2015 es un presupuesto antisistema que certifica el progresivo desmantelamiento del Sistema Público de Educación y lastra la igualdad de oportunidades. El PP ha recortado el presupuesto de Educación un 25% desde que empezó a gobernar. El irrisorio 4,5% de subida, tras los brutales recortes de los últimos años, servirá para financiar la implantación de la segregadora ‘ley Wert’ y consolidar la desigualdad.

Tras recortar 7.000 millones de euros en la educación pública estos años anteriores (un 14,4% en el ejercicio anterior y un 82% en relación con 2008) e incrementar el 1% del PIB para el gasto privado educativo, el PP anuncia en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2015, un ascenso de un 4,5% en la partida destinada a Educación. Un total de 2.273 millones de euros destinados, en su mayor parte, a la implantación de la Ley para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), pues su implantación total costará 2.164 millones de euros, según la estimación ofrecida por el Ministerio de Educación en junio.

Solo en los Presupuestos Generales del Estado el PP ha recortado 730 millones en los últimos cuatro años. Si en 2011, los últimos presupuestos de la legislatura del PSOE que ya recortó sustancialmente la educación pública, se consignaban 2.843 millones de euros, en los que el PP ha presentado este martes ante las Cortes esa cifra desciende hasta los 2.015 millones.

Estos presupuestos 2015 en educación enmascaran recortes sustanciales en educación, pues ese aumento del 4,5% es ficticio. Solo sube por la implantación de la LOMCE. Hay 98 millones más para Educación, pero la LOMCE se lleva 142,6. Por lo tanto, realmente se pierden 44,6 millones de euros respecto al año pasado. Aunque el PP se ha esforzado en presentar el especial esfuerzo del Gobierno en aumentar la inversión en el capítulo educativo, la realidad muestra que la administración Rajoy ha desmantelado la educación pública recortándola una cuarta parte desde que gobierna.

Además, la educación compensatoria, destinada a garantizar la equidad apoyando a alumnado de entornos sociales desfavorecidos, pierde casi el 90% de sus fondos. De casi 170 millones cuando el PP empezó a gobernar, ha pasado a 70 millones el año pasado y prácticamente desaparece en el actual, quedando reducida a 5,2 millones, que se destinan, según explica la propia Memoria de los Presupuestos, a la “compensación de las desigualdades” y a garantizar “el acceso, la permanencia y la promoción en el sistema educativo del alumnado en situación de desventaja social”, sobre todo procedente de familias con dificultades económicas, sociales, de minorías étnicas o colectivos de inmigrantes. Es decir, se trata una herramienta de integración que prácticamente es eliminada en las políticas educativas del PP. Esto refleja el interés que tiene este gobierno con la atención a la diversidad y las políticas de compensación y apoyo a los estudiantes con mayores dificultades o más necesidades.

Parecida suerte siguen otras partidas destinadas también a compensar las desigualdades y garantizar la equidad en el sistema educativo como las becas y ayudas, pues se congela el dinero previsto para becas generales y ayudas Erasmus.

El presupuesto destinado a becas se mantiene prácticamente igual que en 2014, quedándose en la irrisoria cifra de 1.469 millones de euros, prácticamente la misma cifra ridícula que en 2014, 1.467 millones de euros. Pero si tenemos en cuenta que las becas se otorgan cada curso académico, que incluye dos presupuestos porque van desde septiembre hasta junio del año siguiente, podemos comprobar cómo para el curso 2013-2014 las becas cayeron en 75 millones de euros respecto al curso anterior, al pasar de 1.483 millones a 1.408 millones. Y en 210 millones desde el curso 2011-2012, cuando alcanzó los 1.618 millones, según datos del Ministerio. Además, dado que el número de estudiantes ha subido y se dispone de menos dinero, la cuantía media de las becas ha bajado. Además, los estudiantes denuncian que las becas cada vez se reparten de manera menos equitativa.

Las ayudas para la compra de libros han tenido una subida insignificante de 64,2 millones a 64,7 millones. Este bajísimo presupuesto es especialmente escandaloso si se tiene en cuenta que en los últimos cursos se han incrementado significativamente los costos de los libros y del material escolar, además de los cambios de libros y materiales que supone la implantación de la ley Wert, así como la fuerte subida de tasas que han experimentado, por ejemplo, los créditos universitarios, que en comunidades como la de Madrid se han incrementado más de un 65%. En el curso 2012-2013 el presupuesto se recortó en la mitad, de 130 a 64,2 millones. Esto ha supuesto que 700.000 estudiantes se hayan quedado sin ayuda desde 2010, pasando de casi un millón a 398.781 en el último curso académico.

Los recortes suman y siguen. Se recortan dos millones de euros en las enseñanzas universitarias, un presupuesto que ya había sido recortado en el ejercicio anterior un 18,2%. La Universidad Pública, que en 2012 se le recortaban ya 281 millones de euros, ha visto caer su financiación 1.500 millones de euros desde 2010, el 15,1% del total que reciben. La política del Gobierno pasa por reducir la financiación pública, pasar los costes a las familias y endurecer las becas, recortando profesorado –8.200 empleos menos en dos años– convirtiéndola en un sistema clasista y segregador, provocando la expulsión de 45.000 estudiantes de sus aulas con estas políticas de recortes y subidas de tasas (del 16% en 2010, al 22% en 2013 de media), desterrando así la igualdad de oportunidades.

La partida destinada a la formación del profesorado ha quedado bajo mínimos, pues sigue prácticamente con el mismo recorte que había sufrido el año pasado, un 18,2%. Tras la polémica protagonizada por la Secretaria de Estado, Montserrat Gomendio, sobre el alto gasto en sueldos docentes y sus críticas a la calidad de la educación relacionadas con el profesorado, la formación para este colectivo reduce su presupuesto este año un 13,9%. Se queda en 3,4 millones de euros. Una cifra escandalosa si se compara con los 52 millones de 2011. Lo cual muestra la valoración que tiene el PP de la formación del profesorado, despreciando a los docentes y obligándolos a clases masificadas, con más horas lectivas que nunca y sin apoyo formativo y de innovación que les permita abordar los nuevos retos de su profesión.

También se mantiene con el mismo nivel de recorte, con ligeras variaciones, el gasto en educación primaria, que había sufrido ya un recorte del 36,5% en 2012 y se recortó otro -4,4% en 2013. Lo cual significa que en Educación Infantil y Primaria de los 263 millones con los que se contaba en 2011, el Gobierno recorta a los 158 millones de 2014, casi un 40% menos.

En el apartado destinado a Secundaria, Formación Profesional y Escuelas Oficiales de Idiomas el salto entre 2011 y 2015 se nota menos: 10 millones de diferencia. Pero se debe a la implantación de la FP Básica (la gran novedad que incorpora la LOMCE) y para la que este año se han presupuestado 237 millones de euros.

No sólo se dejan casi intactas, o se recortan, estas partidas, sino que esto mismo se aplica a la educación en el exterior o la Formación Profesional, que tiene cada vez mayor demanda o las enseñanzas artísticas que se recortan un millón y que también habían sido recortadas en un 27,2% en los PGE de 2013. Mientras, no se recuperan partidas presupuestarias desaparecidas en ejercicios anteriores como las destinadas a la educación permanente y a distancia no universitaria, a la investigación y evaluación educativas, o los programas de cooperación con las comunidades autónomas.

La Educación Infantil y Primaria ha perdido un 40% de financiación desde que gobierna el PP, y la de Secundaria y Formación Profesional, un 60%, si no se tiene en cuenta la implantación de la FP Básica con la contrarreforma educativa de Wert.

Además, los nuevos presupuestos introducen por cuarto año consecutivo otra congelación salarial para los funcionarios docentes que, sumada a los recortes que han padecido desde mayo de 2010, a las congelaciones practicadas en estos dos últimos años y al aumento del IRPF, suponen ya una merma de retribuciones superior al 23% de media, lo que vuelve a situar a la profesión docente entre las más castigadas por las políticas del PP y más menospreciada, ya que a la reducción en sus retribuciones se suma la enorme supresión de plazas de personal, junto al ataque a derechos laborales consolidados. Si a esto se añade las actuales condiciones de trabajo con una alta tasa de interinidad y las exigencias de los horarios lectivos que no permiten preparar correctamente las clases ni hacer un seguimiento personalizado del alumnado, se puede comprobar cómo se está aplicando vía presupuestos la devastación sistemática de la educación pública. Porque nunca un sistema educativo será mejor que la calidad que tiene su profesorado.

En definitiva, estos presupuestos revelan no sólo la pérdida de importancia del derecho a la educación en el conjunto de las políticas públicas desde que gobierna el Partido Popular, sino el intento de degradar la Educación pública promoviendo así la mentalidad de que es necesario alentar y convertir este derecho en campo abonado para el negocio educativo privado. Si el PP destina el dinero en favor de la “excelencia”, de unos ciertos centros de Bachillerato especializados, su política deja el grueso de la enseñanza, la compensación a las dificultades y la diversidad bajo mínimos.

 

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